miércoles, 14 de marzo de 2018

Miércoles de Café | Marzo


¡Saltamontes! ^^
Pese a que mis semanas se miden en día sí, día no… ¡Aquí estoy! Sobreviviendo a base de mucho café, muchos “venga que tengo que subir” y muchos “ay, que no me da tiempo a leer” Pero oye, al final lo consigo, que viene a ser lo importante :P
En fin, que os dejo con la entrada del Café Literario, una que fue especial porque hacía un año entre las asistentes *_*


Ya os he dicho con anterioridad, que en esta ocasión el café era especial, cumplía un año como asistente a ese rinconcito especial que se forma todos los meses. Reconozco que me sentí recorriendo una retrospectiva de mí. La primera vez que fui, entre como si aquellas mujeres me fuesen a comer, y no fue así, para nada; pero si que me perdía, hacían bromas que no entendía, eran suyas, no mías… El sábado pasado, allí sentada, escuchando, riendo, participando me di cuenta de que esas bromas ya eran mías también, que esas risas las compartía a sabiendas, que con el paso del tiempo me había convertido en una de esas mujeres que se sientan cada mes a escuchar a las autoras, a preguntarle cosas, a comprarle sus libros… Y ante eso, solo os puedo dar las gracias a todas. Sí, a todas y cada una de las asistentes del café. A mi pelirroja favorita, ― en la cual encontré una amiga ― a Luisa, ― por ser la tita más dicharachera de todas ― a Ana, mi otra Ana, ― por las risas, los consejos de libros y esas mirada que lo dicen todo. ― C. Santanas, ― ay, que me río cada vez que vienes y pregunta esas cositas que nos hacen reír. ― A mis amigas, esas que poco a poco he ido sumando al café conmigo, y ahora son como yo, unas asiduas, que me acompañan allí donde vaya yo. Sé que me dejo muchas, pero sabed también que todas, TODAS, habéis hecho que yo siga yendo, y hoy os de ¡¡MIL GRACIAS A MIS AMANTES!! Por acogerme y convertirme en una más; en otra Amante.

Antes de ponerme a soltar lagrimitas, y a emocionarme, voy a meterme de lleno con las autoras que vinieron en está ocasión al Café.
Laura Sanz, era la autora invitada de fuera y Fifi López, la autora local. Como siempre nos reunimos en la teteria Kinyeti, donde con nuestros té, café, batidos y, sí porque no decirlo, crepê y gofres comenzamos la tertulia de aquella tarde, donde las risas, ― como siempre ― estaban aseguradas.

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La primera de las autoras en exponer fue Laura Sanz, ― la chica del pelo azul, eh… Si como su libro :P ― que sentada junto a la anfitriona del café nos estuvo contado muchísimas cosas. Por ejemplo, que la inspiró a escribir su primera obra, La chica del pelo azul; confesó que había tardado tres años en acabarla por todo el proceso de documentación que llevaba detrás, que ella se sentía muy identificada con la protagonista de ese libro, porque en parte ella había comenzado a escribir para ella ese libro, ella era esa chica, y sus amigos, ― esto lo relató entre risas ― la habían pillado al ver pasajes en ese libro reales.
Una cosa dio paso a la otra, y comenzamos hablar sobre sus tres chicos: Cas, Jan y Till, los hermanos Landvik. Bajo ese tono desenfadado, expresó las cosas buenas que le habían traído esos tres hombretones; las risas al explicarnos que muchas lectoras, ― entré las que se encontraba alguna que otra en el café ― le habían preguntado si una de las localizaciones se encontraba cerca de Benidorm, algo que nos especificó, que sí, que ella se veía en su cabeza aquel lugar al escribir, y como posteriormente organizamos una excursión para ver a hombretones, ― sí, es que no nos aburrimos ―. Explico que le gusta escribir hombres más “perfectos”, pero que las mujeres sean más reales, humanas, y quizás un poco más capullas; porque, a ver, no nos mintamos saltamontes… Todas no somos iguales. Sé le pregunto también si usaba musos reales para sus personajes, y curiosamente, dijo que no, que es verdad que en los montajes de sus lectoras aparecen actores, modelos, luchadores… Pero que ella a la hora de escribir no tiene a nadie en mente. Obviamente, como era de esperar, se le pregunto si era una escritora de mapa o brújula, y nos confesó, que ella le gustaría ser de mapa, pero que es de brújula totalmente. Sé la interrogó, ― no hubo focos, saltamontes, tranquilos. ― sobre futuros proyectos… Y alguno hay, y además tiene muy buena pinta.
Una vez que dimo la charla por terminada, estuvo firmando libros, de aquellas que quisieron comprárselos, ― entre ellas yo, que me lleve a los tres hombretones ― y también se dedicó a firmar marcapaginas y hacerse fotos con todas nosotras.

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Tras el descanso, le tocó el turno a nuestra autora local, Fifi López, que nos presentaba su último libro Treinta monedas de Plata; del que nos estuvo contando un poco de que trataba. ¿Y qué queréis que os diga? ¡Suena muy interesante! Mezcla temas muy controvertidos, como el suicidio, el hecho de que uno de los protagonistas sea sacerdote, ― una curiosidad para todos; al principio ese hombre iba a ser abogado, pero el hermano de Fifi la animo a que fuese un sacerdote, y le convenció al parecer. ― también le da una carga más “espiritual” pese a que no se meta en esos derroteros, pero como ella misma dijo, que este hombre sea un cura, algo siempre hay.
Sé le pregunto por próximos proyectos, y nos confesó, que para ella con este libro cerraba su etapa de escritora; cosa que nos apeno a todas las asistentes. ― y que la animamos a que no dejase de escribir, que su pluma es preciosa. ― Pero tiempo al tiempo, quizás solo necesita un alto en el camino, o al menos eso es lo que yo espero.
Hablamos también sus anteriores novelas, y ya anote sus títulos, Para ti, amor mío, Mariposa Negra, y un libro de relatos, que han pasado a mi lista de libros que tengo que leer. Pues todos tiene un algo que me atrae… ¡Ay, qué voy hacer con mi tiempo!
No voy a cerrar esta entrada sin decir, que espero de verdad Fifi que regreses con otro libro bajo el brazo, que tardes más, o tardes menos, sigas escribiendo para todas aquellas personas que te leen, te quieres y quieren más libros tuyos. No te presiones, nada bueno sale de la presión, ― aunque algunos digan que si ― solo deja que pase el tiempo, y que ese gusanillo que es la escritura te vuelva a invadir. Quizás, no soy nadie para darte un consejo, pero lo hago con todo mi cariño.

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Ahora sí, os dejo, con este selfie que nos hicimos en la puerta de la teteria. Para que veáis lo mal que nos lo pasamos :D
El mes que viene no podré asistir, estaré en Madrid, pero tranquilos saltamontes… Que tengo ojos, oídos y cámaras de fotos en todos los lados y no os quedaréis sin entrada del Café de Abril.

Un saludo, saltamontes.
Octavia & Dess.

5 comentarios:

  1. Holaaaa
    Que guiapas todas :D
    Aun me tengo que estrenar con la autora, Laura Sanz, a ver cuando me animo^^
    Y tambien sobrevivo a base de cafés jeje
    Un besito^^

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  2. Muchas gracias por tus palabras, y por el consejo. Sin duda si vuelvo a publicar un libro, Las Amantes serán, como siempre, de las primeras en conocerlo. Un beso.

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  3. ¡Hola! Me alegra que lo hayas disfrutado tanto. Aunque no puedas estar en el del próximo mes, seguro que nos traes la mejor información igualmente. Un besote :)

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  4. ¡Buenas! Qué entrada más bonita, es exactamente lo que se siente en una presentación de libros; la complicidad y las pequeñas anécdotas que enriquecen el alma ♥
    Gracias por compartir ♥

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  5. Muy buenas guapetona!!

    La verdad que con solo leer la entrada una sonríe, que bonito, me encantan este tipo de eventos pero por falta de tiempo y distancia es complicado poder asistir.

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